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Estoy segura de que todos los padres hemos perdido algunas horas de sueño por cuidar a nuestros hijos. Algunos afortunados han tenido bebés que han dormido muy bien desde que han nacido, pero otros no lo hemos sido tanto. Los comentarios de los demás no ayudan y todo empeora cuando esas noches en vela se convierten en lo habitual durante meses y años. Sufrí tanto cuando a mi me pasó que no podía dejar de llorar. Estaba agotada, harta, me sentía sola y no sabía que hacer. No disfrutaba de la maternidad, ni de mi vida, pues lo único que quería era dormir. Esas son algunas razones por las que después me convertí en asesora de sueño, pero en aquella época lo único que deseaba era una solución rápida. Terminé contratando una asesora de sueño que no me gustó y que aunque me ayudó con algunas cosas, su filosofía no cuadraba con la mía. Sin embargo agradezco mucho la experiencia pues gracias a ella aprendí mucho. Si estás pasando por un momento duro y has pensado en contratar sleep consultant, considera antes lo siguiente:

Tu filosofía de crianza: Es básico que averigües cuál es la postura del asesor de sueño sobre diversos factores: colecho, no colecho, lactancia, qué opina sobre los métodos de entrenamiento, cómo pretende generar cambios en el sueño de tu hijo, etc. No hay posturas buenas ni malas, pero si tu eres una persona a favor de los métodos CIO (cry it out), es decir dejar llorar al bebé y el asesor de sueño no lo es, las cosas no funcionarán. Lo mismo si es el caso contrario y tu prefieres cambios que sigan la línea de la teoría del apego, continuar la lactancia nocturna o compartir cama o habitación con el bebé. Se trata de un trabajo en equipo en la que tanto tú como el profesional deben de creer.

El tipo de asesor de sueño: Hay muchos tipos de personas que dan asesoría sobre el tema: consultores de lactancia, pediatras, asesores formados en un método de entrenamiento, asesores de sueño con un perfil global y holístico y personas que compaginan varias profesiones con este tipo de coaching. No hay formulas mejores o peores, pero es importante informarse para saber qué tipo de persona puede funcionarte mejor. En cuanto a los asesores de sueño certificados en un método, es fundamentar saber bajo qué filosofía han estudiado pues algunos de ellos sólo conocen una técnica desarrollada por un experto, y es la unica que aplican de acuerdo a la edad del niño, sin enfocarse en descubrir la raíz del problema del sueño.

La edad de tu hijo: Por más desesperada que estés, a ningún bebé debe aplicársele una técnica de entrenamiento antes de los cuatro meses de edad. Su cerebro no está preparado y despertar cada determinado tiempo es natural, así que no sólo no es ético, también puede ser peligroso. Hay que aprender a fluir con el proceso y aceptarlo. Sin embargo si hay pautas y trucos que funcionan y que influyen en el desarrollo de hábitos de sueño saludables (tanto los padres como el bebé), lo cual si se puede aplicar en los recién nacidos. Cada bebé es diferente y las circunstancias cambian, pero si vas a realizar alguna técnica de entrenamiento por tu cuenta, mi consejo es no hacerlo antes de esa edad y preferiblemente después de los seis meses.

El momento oportuno: Si vas a irte de vacaciones, cambiar de casa, tener visitas por varios días o si se aproxima cualquier situación (como la llegada de un hermanito), NO es el momento de empezar. Ante todo hay que promover el bienestar del bebé y lo óptimo es hacer cambios en su rutina cuando esté más o menos estable. Entre más tiempo mejor, pero de tres a cuatro semanas de tiempo sin cambios es aceptable.

 ¿Que tanto vas a implicarte? Lograr que tu hijo duerma mejor, no ocurre por arte de magia y la clave del éxito está en la constancia y en la dedicación. Tendrás que dar el 100% de ti y comprometerte. Habrá días que querrás tirar la toalla y que te sentirás cansada. Dependiendo de la situación de cada niño, habrá que cambiar diferentes elementos. Por ejemplo si hay que modificar sus horarios de siestas y hora de dormir, tal vez ya no puedas traerlo en la calle de noche y en cambio, pautar más sus rutinas e incluso desvelarte las primeras noches. Los pilares fundamentales para que un plan de sueño funcione son: ser constante, predecible (para que el bebé empiece a comprender qué es lo que sigue) y tener ayuda (de tu pareja o alguien más). El camino no será fácil, la recompensa lo vale, pero tendrás que tener muy claro si estás dispuesta a hacerlo.

Se realista: No contrates un asesor de sueño para que tu hijo duerma como adulto. Los niños no dormirán como adultos hasta que no lo sean, sin embargo si hay muchas cosas que pueden mejorar para que todos en casa duerman mejor y lo más importante porque dormir es necesario y saludable para su desarrollo. Habrá niños que sí dormirán justo como tú quieres, pero con otros no y aunque mejoren, tendrás que tener paciencia. Hay que mantener expectativas realistas y si un asesor de sueño te promete que tu hijo automáticamente hará lo que tu quieres, piensa que ninguna persona bebé o adulta es un robot y siempre habrá días mejores que otros.

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