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UBUD

Después de un largo viaje de 18 horas, dos vuelos y un taxi desde el aeropuerto, llegamos a Ubud. Elegimos hospedarnos en una villa con piscina para poder estar más cómodos. Fue una gran decisión ya que después de dormir al bebé teníamos tiempo para hablar, nadar, relajarnos y a veces turnarnos para irnos a dar un masaje balinés.

Ubud es todo lo que esperaba y más. Es un sitio mágico, místico y que nos cautivó desde el minuto uno. Simplemente tiene una vibra increíble. Para conocer el Monkey Forest es mejor ir ultima hora de la tarde ya que no hay demasiada gente. Para alejar a los monos la clave está en no llevar nada de comida encima, y tener todos los objetos bien atados al cuerpo.

Además de perderse por las calles que rodean el bosque y entrar a alguna de las tiendas que hay en el centro, hay que visitar el Ubud Market, el mercado de artesanías y el mejor sitio de Bali para comprar pareos, ropa, bolsos, accesorios y otros recuerdos. Hay que tener paciencia y regatear con cortesía. El mercado es relativamente pequeño comparado con otros que he visitado en Asia pero es bonito y circunda calles donde hay casas con entradas maravillosas.

CAMINATAS

En Ubud no puede faltar una visita a los campos de arroz. Se accede a ellos desde una pequeña calle en el centro muy cerca del famoso Lotus Café. Los coches no tienen acceso pero sí las bicicletas y motos. El recorrido es muy bonito y fácil de hacer, hay varias tiendas artesanales, cafeterías y una atmósfera mágica.

Comimos en el Sari Organic que además de delicioso tiene un ambiente y vistas increíbles. Sin embargo también hay otros sitios que también visitamos en otras ocasiones como el café Pomenagrade y el Yuga Warung. A lo largo de este trayecto también se encuentran salas al aire libre donde se realizan retiros de yoga, como el centro Ubud Yoga House o el Dragonfly Village que también tiene una sauna y piscina de agua salada. El sol cae temprano, alrededor de las 6:30 y aunque nosotros solíamos ya estar de vuelta en la villa para hacer la rutina del niño, estos son sitios fantásticos para ver la caída del sol mientras se bebe un zumo de papaya o mango.

Como nuestro hotel estaba rodeado de naturaleza y los gallos se encargaban de despertar al bebé a las 5am, nuestros días siempre empezaban muy temprano así que destinamos una jornada para recorrer el camino de Campuhan. Se tengan o no niños lo mejor es ir preparado con agua y comenzar antes de que el sol esté demasiado fuerte pues hay poca sombra. El camino inicia al lado del Pura Gunung Lebah Temple y por logistica nosotros dejamos el cochecito encargado en una tienda y llevamos al niño en la mochila porta bebé (no olvides llevar un paraguas para el sol). El camino con un 10 kilos a cuestas nos tardó alrededor de una hora y al final nos encontramos con una maravillosa sorpresa: el Karsa Kafe, un sitio precioso con mesas rodeadas de agua, peces y lirios, el mejor lugar para descansar, reponer fuerzas, beber un zumo y por supuesto alimentar a los peces. Al lado está el Karsa Spa que tiene fama de ser de los mejores de la región sin embargo no pudimos comprobarlo porque estaba completamente lleno. Si quieres disfrutar de un masaje en este sitio tendrás que reservar con tiempo.

ALREDEDORES

Aunque en un viaje sin hijos hubiéramos alquilado una moto para movernos hacia los alrededores, en esta ocasión optamos por negociar un buen precio pararealizar las excursiones a los templos que queríamos ver. Por 350 mil rupias nuestro chofer nos llevo a ver el Elephant Temple y al Pura Gunung Kawi; este ultimo tiene preciosas vistas a los campos de arroz y ambos muchas escaleras. Con niños es indispensable agua, paraguas, snacks, abanico y un paraguas. En estos dos templos no corre mucho el aire y es fácil que un niño tenga sensación de ahogo.

De ahí fuimos a mi favorito: el Tirta Empul. Ahí los balineses se bañan, purifican y rezan en estas aguas sagradas. Nosotros decidimos alquilar sarongs especiales para entrar en el agua y vivir la experiencia junto con ellos.

Por ultimo llegamos las terrazas de arroz de Tegalalang, muy turístico pero digno de admirar.

¿QUÉ COMER Y HACER?

Me encanta la comida orgánica y vegetariana. Por suerte en Ubud hay mucha oferta. Además del Sari Organic, fuimos a degustar un menú vegano-indonés a Yellow Flower Café y una vez ahí vale la pena y hacer un paseo por el área de Penestanan. En el centro en la calle Jembawan está Bali Buda, un concepto muy eco que ofrece comida orgánica y en su mayoría vegetariana. Platillos exquisitos y un ambiente increíble. También probamos el café Alchemy, un restaurante regentado por europeos que aunque ofrece comida de calidad y vegetariana tiene más platillos internacionales que de inspiración balinesa. Para afrontar las horas de calor y desconectar del bullicio el sitio perfecto es el moderno y chic Jungle Fish, ideal para tomar algo o bien nadar en la preciosa piscina que da a la jungla pagando 100 mil rupias por persona.

YOGA

Hay muchas opciones para practicar mientras se está de vacaciones. En otras circunstancias hubiera elegido cada día un centro pero ahora que soy mamá tengo que dosificar mi tiempo. Elegí el famoso Yoga Barn, el centro de referencia de la isla. El sitio es muy bonito y hay clases durante todo el día. Me quedé con ganas de conocer el Intuitive Flow o el Radiantly Alive.

 

 

 

 

Después de esta bonita semana pactamos precio con un taxi para continuar las vacaciones en Uluwatu y Canggu donde relato todo aqui.

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