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Mi niño no ha cumplido ni dos años, ya se ha subido a 24 aviones y ha hecho seis viajes trasatlánticos. Cada viaje ha tenido sus altibajos y ya que la mayoría de las veces lo he tenido que llevar sola sin duda ha sido todo un reto. Hasta ahora esto es lo que me ha funcionado:

-Reserva la cuna de viaje: Un bebé de menos de dos años volará gratis (pagando las tasas) lo que conlleva llevarlo en brazos. En los viajes internacionales, la mayoría de las compañías ofrecen cunas de viaje (de 9 kilos o 13 kilos según el avión y empresa). Llama con tiempo y resérvala, pero recuerda que aunque es un servicio que se otorga gratis, algunas compañías venden los asientos que corresponden a la cuna por lo que tendrás que pagar extra. He volado con Iberia, Air France, Aeroméxico, KLM, Qtrar y Vueling y aunque podría dar tips específicos de cada una, en mi caso la mejor experiencia al viajar con mi bebé ha sido con Qtar Airways, porque tienen una filosofía baby friendly y todo el personal se involucró al máximo en los cuatro aviones que tome con ellos.

-Reserva tu asiento: Si tu niño ya no cabe en la cuna de viaje y tendrás que llevarlo en brazos, al hacer el checkin no olvides pedir el asiento de pasillo. Podrás salir y entrar sin molestar a los demás sobre todo si tu hijo es tan inquieto como el mío. Si los reservas con tiempo, elige los primeros de la cabina de clase turista porque tienen más lugar para estirarse.

-El control de seguridad: Para mi la peor parte es pasar el control de seguridad sobre todo cuando he tenido que hacerlo sola. ¡Tómate tu tiempo! No dejes que la prisa de los demás te ponga de nervios y pide ayuda a los del agentes de seguridad y si llevas cochecito de bebé pídeles que ellos lo doblen. Para facilitar las cosas las cosas llevo una maleta de mano de cuatro ruedas, una backpack con las cosas del bebé, siempre viajo con una mochila porta bebé (mi favorita es la Boba 4G) y si llevo cochecito mi favorito es el Baby Zen Yoyo, pues cabe en la cabina del avión y así evito facturarlo y que lo estropeen.

-Vuela de noche: O bien durante la hora de la siesta si es un vuelo corto. Volar con un bebé dormido es mil veces más sencillo. Leo se duerme a las 7:30 así que procuro volar alrededor de esa hora. Si vas a usar la cuna de viaje, lleva una manta extra para usarla como sábana y ve preparada para cubrirlo del frio del avión. Para dormir siempre uso un saco de dormir como los de Aden + Anais o HALO.

-Qué no te importe: Si tu hijo llora. No te pongas nerviosa por lo que piensen los demás. Respira profundo y concéntrate en lo que estás haciendo. Mucha gente es más comprensiva de lo que crees y de cualquier modo no hay mucho que hacer asi que piensa en lo bien que la pasarás en tu destino. Si vas sola y necesitas ir al baño no dudes en pedirle a alguien que vigile al bebé. La clave está en no alterarse y el viaje será más placentero.

-Aterrizaje y despegue: Aunque hay bebes que no lo necesitan, no está de más ofrecerle algo de beber o succionar durante el aterrizaje y despegue para que no le molesten los oídos.

-Business Class: Por supuesto que las mejores experiencias han sido viajando en business. No hay nada como tener más espacio y sitio para acostarse. Si puedes permitírtelo ¡no lo dudes! Si no es así, cuando te subas al avión pregunta a las azafatas si tienen un par de asientos vacíos.

-Snacks: Además de llevar cambios de ropa, pañales extra, botiquín y todo lo necesario para sobrevivir el avión. Procura ofrecerle algo de beber o comer en el despegue y aterrizaje. Los bebes pequeños se conformarán con el pecho o biberón, pero para los grandes no hay nada como un tupper con aperitivos sanos y nutritivos. Para Leo siempre he optado por los Happy Baby Organic Puffs, trozos de zanahorias o frutas como los plátanos. Recuerda que al llevar un bebé, en el control de seguridad te dejarán pasar comida y botellas pequeñas de agua o leche.

-Neceser sorpresa: Conforme pasan los meses las cosas se complican pues no es lo mismo llevar un bebé que apenas se mueve que a un torbellino que camina y quiere descubrir el mundo. Para conservar la calma prepara un neceser lleno de juguetes y actividades sorpresa. Llevar cosas sencillas y que no tenga demasiada importancia si se pierden es lo más recomendable. Opta por: fichas, lápices de colores, pegatinas o libros con imanes.

-Acondiciona el espacio: Si tu bebé es grande y tienes un asiento libre para él, puedes acondicionarle una cama, uniendo el asiento con una maleta de mano, mantas, y cobijas. Sólo asegúrate de que la maleta está fija para que no se mueva. ¿Otra opción? La maleta Bed Box by Jet Kids tiene esa función y promete maravillas.

-Relájate: Si viajas acompañada haz turnos con tu compañero de vuelo para cuidar al bebé. Busca un asiento vacío y trata de desconectar al menos una hora. Nadie dijo que ser mamá sea fácil pero sin duda con algunos pequeños descansos recuperar la calma durante un viaje largo se puede conseguir.

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